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Buscan evitar una escalada de violencia en la cárcel

El asesinato de Roberto Argüello en el Establecimiento de Ejecución Penal 5 de Cipolletti reavivó las internas entre los presos y exigió la intervención de la Justicia para frenar la ola de violencia. Ahora, además de la investigación por el crimen, se suma una causa paralela contra las autoridades de la cárcel por un posible incumplimiento de los deberes de funcionario público. La muerte del recluso habría dejado al descubierto una gran cantidad de negligencias en cuanto a la seguridad.

La alerta se encendió en la noche del miércoles 20 cuando una batalla campal entre los internos de dos pabellones derivó en la intervención del grupo de choque del Servicio Penitenciario. Es que una mala decisión organizativa de quién estaba a cargo en ese momento, mezclando presos que tenían viejas diferencias, originó una gran pelea con palos y facas, situación que quedó plasmada en un video de un celular. Según informaron a LM Cipolletti fuentes allegadas a la investigación, esa noche se cruzaron los dos implicados en el crimen: el agresor y el fallecido.

Argüello (de 35 años) integraba el bando de los que se denomina en la jerga carcelaria como “antiguo”, por la cantidad de años que llevaba detenido (desde 2012).

La mañana del 21 de noviembre, durante el horario de visitas, Argüello recibió a su pareja en el espacio común. A pocos metros se encontraba Walter Mora, un joven de 25 años del grupo denominado “nuevos”, condenado por varios robos agravados. Mora era hostigado constantemente por Argüello, y tras el conflicto habría anticipado vengarse.

Según consta en la investigación, ambos se encontraron de casualidad en la cocina para buscar el agua caliente para compartir mates con sus novias. “Argüello quiso atacarlo por detrás y Mora le dio un puntazo en el pecho con un cuchillo Tramontina. Fue trasladado de urgencia al hospital, pero murió”, indicaron.

–> Un espacio para 120 desbordado por más de 200 presos

Defensores oficiales se encargaron de presentar un habeas corpus para frenar la ola de violencia y remarcaron que el gran problema del penal es la superpoblación (en un espacio para 120 personas, hay más de 200), la falta de acciones positivas para resocializarlos, y una táctica equivocada en la organización interna. También denunciaron que se desmantelaron los talleres, para convertirlos en pabellones. “Son los mismos presos que nos piden resguardo de la integridad física. Lo peor es que esa violencia luego trasciende los muros una vez que recuperan la libertad”, advirtieron.

En la semana habrá una reunión ampliada que contará con la presencia de la cartera de Seguridad, autoridades del penal, defensores oficiales, fiscales y el juez de Ejecución, para buscar soluciones definitivas al conflicto. Además, el viernes vencía el plazo para que el director de la cárcel cumpla con la nueva disposición de internos que evite conflictos.

Mientras tanto, el Ministerio Público Fiscal de Cipolletti investiga dos causas: el asesinato de Roberto Argüello y el posible incumplimiento de los deberes de funcionario público. En los próximos días, se avanzará con audiencias donde se formularán cargos y se analizarán pruebas incriminantes.

La víctima era un líder de los antiguos

Roberto Argüello fue descrito como una persona violenta, peligrosa, conflictiva y “líder”. La jerarquía no sólo la obtuvo por la antigüedad, sino por los delitos: cumplía una condena de doce años por asesinar a un joven en las 1200 viviendas. En su estadía en el penal de Roca sumó otra causa por violar junto con sus compañeros de celda a otro interno que recién ingresaba y robarse sus pertenencias.

No se descarta que en la disputa con Walter Mora también estuviera armado con alguna faca.

Fuente: LMCipolletti

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